Por mucho que tu cabeza quiera que pienses que no, todo lo que decías sentir no se puede ir tan deprisa de tu corazón, a no ser que de verdad no lo sintieras... Sé que en lo más hondo de tu corazón, sientes miedo, angustia o algo parecido por mi culpa. Al final he comprendido lo que parecías querer decirme, aun no diciendo nada; no puedo pedirte nada más, simplemente que seas sincero contigo mismo y que a la próxima chica que enamores no le rompas el corazón tan fácilmente, por lo menos explícaselo desde el principio. Que no puedes, que no sabes, que no quieres. Que esto no es lo tuyo. Que por mucho que lo intentes, acabarás rompiendo todo en pedazos, hasta la más mínima partícula de lo que un día fue tu mundo, el suyo, el vuestro. En muy poco tiempo he tenido el placer (por llamarlo así) de haber sido la pieza que te faltaba, hasta que empecé a sobrar. Por eso dije lo que dije, cuando lo dije. Si te crees que yo sería capaz de hacer lo que tú has hecho, estás muy equivocado. Lo di todo por tí, cambié muchos planes, dejé personas atrás, y no me arrepiento de ello. En estos dos meses y pico has conseguido sacarme millones de sonrisas, y espero que al fin y al cabo, esto haya significado algo para tí. Al fin lo he entendido, y espero que tú me hayas entendido a mí, que todas esas horas que pasamos no se te olviden, pero tampoco te torturen. Los recuerdos quedan en el pasado, y nunca hay que arrepentirse de lo que hiciste si en ese momento era lo que te hacía feliz. Por eso hoy he decidido escribir esto, poder soltarlo todo es un gran alivio. Aunque supongo que nunca llegarás a leerlo.
Atentamente, 1312.
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