Fue cuestión de tiempo, de espacio, de vivir la vida poco a poco, sin prisa pero sin pausa, despacito y con buena letra, como me solía decir mi abuelo esas desapacibles tardes grises de febrero que solíamos pasar mirando por la ventana, que todo es cuestión de saber llevarlo, de mirar por ti antes de derrumbarte por gente que no merece la pena ni ser nombrada, que sabes que en el fondo no quieres hacerlo, pero acabas por pensar que nada tiene sentido, que no te entiendes, y lo curioso es que a veces no hace falta entender nada, solo con saber lo que uno quiere en un momento exacto basta para ser feliz.
Formamos recuerdos, bonitos y feos, con personas de aquí y de allá; algunos son olvidados, otros simplemente nunca tuvieron la suficiente relevancia como para intentar recordarlos mucho tiempo.
Fue cuestión de tiempo, de espacio, mucho o poco, eso no importa, lo que importa es que llegados a este punto, te saco más de una vuelta de ventaja. Empieza el juego. No voy a perder ahora, tengo suficientes fichas como para ganar esta partida, y no, esta vez no voy a desaprovecharlas; la vida son dos días, una sola noche, así que vívela al máximo, y mañana será otro día, más o menos nublado, da lo mismo, seguirás siendo tú y espero que nadie cambie eso ni en un millón de años.
Fue cuestión de tiempo, de espacio, ya no me importas, y creo que no lo hiciste nunca, ¿qué, vas de guay, no? pues que bien, colega, sigue así que llegarás muy lejos, de verdad...
Fue cuestión de saber llevarlo, siempre he pensado que cuanto más quieres algo, si llegas a conseguirlo, te cansas de ello en menos que canta un gallo, teniendo la consecuencia que tenga, está demostrado...
No debería escribir cosas tan negativas, pero qué se le va a hacer, alguien tendrá que hacerlo, que aquí todo son buenas caras y nadie dice nunca lo que piensa, eso es lo que más me revienta de todo, más que el puto hambre en el mundo incluso (que ya es decir, oiga), lo extremadamente poco que se valora la sinceridad hoy en día.

