13 noviembre 2011

Para romper un poco con la dinámica, he aquí uno de mis trabajos de Lengua.

El lugar de donde vienes, el lugar a donde vas.

Me desperté al oír un pitido agudo, incesante, y al intentar abrir los ojos e incorporarme sobre el camastro en el que me hallaba tumbada, una oleada de dolor me recorrió todo el cuerpo, como una descarga, e hizo que me volviera a recostar.
Al no poder moverme, me dediqué a inspeccionar la habitación en la que me encontraba. Era amplia, no excesivamente grande, pero, al ser mi camastro el único mueble de la estancia, lo parecía mucho más. Intenté buscar con la mirada el lugar de donde provenía aquel pitido tan molesto, mas no conseguí encontrarlo.
Justo en el momento en el que me percaté de que no había puertas o ventanas en la habitación para poder entrar o salir de ella, una de las paredes se movió, dejando a la vista un pasillo largo y bien iluminado, por el que pude ver aproximarse una figura vestida completamente de azul. Me revolví bajo las sábanas.
Cuando la figura alcanzó el “umbral” de mi puerta improvisada, pude apreciar que se trataba de un chico poco mayor que yo, probablemente  de diecisiete o dieciocho años.
Me observó muy detenidamente, y cuando pensaba que no iba a aguantarle la mirada mucho tiempo más, dio dos pasos en mi dirección. Mi reacción no fue otra que revolverme en mi camastro. El chico lo notó y dejó de avanzar en mi dirección,  a cambio de ello, hizo una profunda reverencia y se dispuso a hablar:

-          Habéis sido elegida, Nora Bianco. Por eso estáis aquí. Él os ha elegido y debéis acudir a su llamada
-          ¿Que me ha elegido?- dije. ¿Quién? ¿Para qué? ¿Dónde estoy?
-          No hay tiempo para preguntas. Venga conmigo, todo está a punto de comenzar y él la necesita.
De repente noté como algo me empujaba a ir con aquel chico tan extraño, por lo que me levanté del camastro y le seguí por el pasillo que llegaba a mi habitación.

Todo esto era muy extraño. Estaba siguiendo a un chico que no conocía de nada por un lugar que no conocía tampoco y hacia alguien que supuestamente me había elegido pero no sabía ni por qué ni para qué.
Definitivamente me había vuelo loca.

Todo aquello me daba muy mala espina, de verdad, pero no veía otra forma mejor de resolver mi situación actual de “perdida en un sitio hostil, con gente que me quiere para algo” y convertirla en “no se donde estoy, pero por lo menos se lo que quieren de mi”

Y así, pensando, llegamos donde iba a comenzar todo.

Entramos en la sala y, sinceramente, no me había dado más mala espina absolutamente nada en toda mi vida. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que el chico que me acompañaba había desaparecido. <>

Una voz masculina y potente interrumpió mis pensamientos, un grito como un desgarro. Sentí una presencia detrás de mí, lo que me hizo girarme en redondo

**
-          Ya no me acuerdo de nada más, doctor. He repetido la misma historia unas cien veces en el tiempo que llevo aquí
-          Lo se, Nora. Ya sabes que necesito todos y cada uno de los detalles para seguir con las investigaciones…
-          ¿Cuándo voy a poder volver, doctor?  Llevo más de seis meses fuera de casa…
-          ¿No pretenderás salir  ahí y que te vuelvan a coger, no?
-          No, pero…
-          ¡No hay peros que valgan! Y ahora, vuelve a la cabina.

Sí, estoy internada, o más bien escondida. No se que pasó aquella noche, llevo seis meses intentando recordarlo… A veces sigo sintiendo esa presencia, solo cuando estoy sola. Aquel grito gutural llena mis pesadillas cada noche, y presiento que lo peor está aun por llegar. Llamadme loca, pero lo estoy esperando. Mejor dicho, le estoy esperando. Y se que cuando decida aparecer y llevarme consigo, todo esto habrá acabado y descubriré qué es lo que quiere, y quién era aquel tipo vestido de azul. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario