Antes de que te des cuenta, se te ha pasado la vida y no has sabido disfrutar de todo lo que te ha ofrecido, ¿o sí?
Me gustaría poder decir que yo sí lo he hecho, pero no puedo… Nadie sabe qué te depara el futuro hasta que llega y te arrolla, no sabes como actuar hasta que tienes que hacerlo, y como consecuencia te pasa que pierdes todos los placeres más básicos, los que encuentras en las cosas más cotidianas y simples… pero igualmente gratificantes.
A veces pasamos por alto sonrisas confidentes y miradas que pueden llegar a matar, y todo por estar demasiado centrados u ocupados en seguir adelante… y yo pienso, ¿para qué tanta prisa? Si todos vamos a llegar al mismo sitio, al mismo punto en el que te das cuenta de que has querido vivir demasiado rápido, perdiendo la cabeza por cosas aparentemente sin sentido, pero que en el momento se convierten en una montaña, por muy grano de arena que en el fondo sabes que son… es entonces cuando deseas con todas tus fuerzas volver atrás, enmendar errores en este caso es lo de menos, solo deseas volver para decirte al oído, muy bajito, algo que ahora deseas que alguien te hubiera dicho antes de llegar a este punto: Vive por y para quién tú quieras, haz lo que tú quieres hacer, y no te preocupes por el día de mañana. Entonces, tú pensarías algo parecido a “Hoy es el primer día del resto de toda mi vida” antes de levantarte de donde quiera que estés y hacer algo que siempre has querido, cambiar el curso de los acontecimientos.
Lo se, suena muy bonito y ojala pudiera llegar a pasar algún día… pero como se que no es posible, te paso el mensaje, y luego tú eliges lo que quieres hacer con tu vida, quedarte mirando como pasa desde el arcén o, simplemente, vivirla y como realmente quieres. Yo creo que la última opción duele mucho menos llegados a este punto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario